30/10/2014

La elección de la mascota

Si desde siempre te has sentido fascinado por los animales, pero hasta ahora nunca has podido tener uno en casa, seguro que te planteas infinidad de interrogantes para hacer la elección perfecta. Normal: tener una mascota es una responsabilidad muy grande, ya que dependerá de ti durante toda su vida.

 

Es obvio, pero a veces se nos olvida, lo primero que debemos hacer es meditar despacio la elección, sopesando bien los pros y los contras, para que no sea una decisión irreflexiva, tomada en un momento de euforia e improvisadamente, lo que se convertiría en uno de nuestros mayores arrepentimientos.

Esto tiene mayor importancia de la que pueda parecer a simple vista por las consecuencias que tendría sobre el animal, que es un ser vivo al que debemos el máximo respeto.

Una vez que tenemos claro nuestro deseo de compartir nuestra vida con una mascota debemos tomar la decisión de manera consensuada con todos los miembros del hogar, dado que si alguno de ellos no la desea, el conflicto doméstico está prácticamente asegurado.

Ya todos estamos de acuerdo en que queremos una mascota, pero de qué tipo. De todos los posibles, nosotros nos vamos a centrar en el gato y el perro, pero si la decisión es cualquier otra especie, igualmente debemos tener en cuenta que se trata de un ser vivo dependiente de nosotros.

Lo normal es que tengamos claro si queremos un gato o un perro, pero debido a las grandes diferencias entre ambas especies, merece la pena analizarlo más despacio. Una de las diferencias primordiales entre el perro y el gato es que el primero necesita salir de paseo todos los días,aunque sea de tamaño pequeño. Por ello, aunque prefiramos los perros pero no tendremos tiempo para sacar al nuestro diariamente, lo mejor es elegir un gato.

Esto por supuesto, nos sirve si también nos gustan los gatos; en caso contrario, hay que profundizar sobre el tipo de perro, especialmente teniendo en cuenta el tamaño y el temperamento, los dos aspectos que determinan la capacidad de soportar una vida con pocas salidas de casa. ¿Te imaginas lo difícil que puede ser ese tipo de vida para un perro cazador de gran tamaño, como un Setter?

Otro aspecto relevante a la hora de decidir y que vale para las dos especies es el tipo de pelo, corto o largo. Así, por mucho que nos gusten los animales de pelo largo, si no vamos a poder proporcionarle los cuidados que necesita ese tipo de pelo (cepillados frecuentes, baños, etc.), es mejor que nos decantemos por uno de pelo corto. Esto no nos debe hacer pensar que no necesitará que lo cepilles o bañes, sino que tendremos que hacerlo con menor frecuencia.

Por lo general solemos decantarnos por incorporar a nuestro hogar un animal joven (un gatito o un cachorro de alrededor de 2 meses de edad), pero también es posible elegir animales de cualquier edad. La verdadera diferencia entre unos y otros es que el proceso de adaptación será diferente, máxime si tenemos en cuenta que un animal adulto ya tiene un carácter desarrollado sin que nosotros hayamos intervenido en el proceso.

En caso de que nos decantemos por un cachorro o un gatito, tras la adquisición tendremos que hacer un seguimiento veterinario por lo general más exigente que con un animal adulto.

También es importante el sexo del animal a la hora de decidirnos, pero con mucha frecuencia esto es algo subjetivo, por lo que no es extraño que los hombres prefieran los machos y las mujeres las hembras.

Si nos da igual el sexo, debemos tener en cuenta que las hembras –tanto las gatas como las perras– tienen el celo periódicamente y que los machos pueden ser difíciles de controlar en esos períodos. Sin embargo, si tenemos intención de esterilizarle, el sexo del ejemplar solo sería importante por otros motivos, como el tamaño de adulto en el caso de los perros, dado que las hembras suelen ser algo más pequeñas que los machos.

Es posible que para elegir una mascota nos planteemos si es mejor adoptarla o comprarla.Cualquiera de las dos opciones merece el máximo respeto; depende de los gustos y escala de valores de cada uno. Si nos gustan los animales de raza, lo más probable es que tengamos que comprarlo y asesorarnos antes sobre sus progenitores, entre otras cosas. Por el contrario, si somos de los que la raza carece de importancia, la adopción es una muy buena alternativa ya que le damos una nueva oportunidad.

Si a pesar de que en su momento tuvimos en cuenta todos estos detalles pero llega un momento en que no podemos continuar cuidando de nuestra mascota, nunca la abandonaremos. Por su bien y por el resto de la sociedad. Tristemente, en España seguimos siendo líderes en cuanto al abandono de animales en nuestro entorno europeo.